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A orillas del Atlántico, en plena costa de Cádiz, puedes encontrar un pueblo cargado de encanto y magia, no solo por su vistas, sino también por su cultura culinaria y por sus habitantes. Conil de la Frontera es uno de los lugares más visitados de Andalucía, y es que son muchos los turistas que se decantan por pasar sus vacaciones en este bello pueblo pesquero. Pero ¿qué hace a esta localidad de pescadores un lugar perfecto para las vacaciones?, pues porque es un pueblo vivo, de gente acogedora y alegre y es que hablar de Conil es hablar de típico embrujo andaluz de los pueblos blancos, es hablar de verano, de días de relax y noches con encanto, de océano Atlántico, de Cádiz, de extensas playas y recónditas calas, aguas cristalinas, naturaleza y una gastronomía exquisita basada en los productos del mar. En este post te mostraremos todas las cosas que hacer en Conil porque queremos que disfrutes del tiempo que estés en este idílico lugar. No te pierdas nada y disfruta de todas las cosas que ver en Conil.

Lo primero que debes hacer en Conil es pasear por sus calles para saborear su centro histórico típicamente marinero. Casas blancas, estrechas calles encaladas y engalanadas por buganvillas, geranios y claveles, sus patios y un recorrido por su historia donde se respira su pasado musulmán. No te pierdas la Iglesia de Sata Cantalina, La Torre de Guzmán o la puerta de ‘Cadi’ (como se refieren los lugareños a Cádiz).

El atún rojo de almadraba es el rey de todos los platos de la zona, exquisito y de gran calidad. Este pescado capturado de manera artesanal en la costa de Cádiz es una delicatesen que saben preparar en Conil como en ningún otro sitio. El pueblo acoge una ruta gastronómica del atún desde hace ya dos décadas, así que no olvides probarlo en sus múltiples recetas tradicionales o las más innovadoras: solomillos de atún con aceite de algas, tartar, atún encebollado.

El litoral de Conil es único debido a la ausencia de edificaciones, su orografía ha permitido que las playas se hayan conservado prácticamente vírgenes y salvajes. El océano Atlántico ha moldeado extensas playas de arena tostada, acantilados que esconden pequeñas calitas y donde la naturaleza se hunden en el mar. No puedes irte de Conil sin haber disfrutado de un paseo por la playa de La Fontanilla, un chapuzón en Los Bateles, haber nadado en las aguas de la Cala del Aceite y Fuente del Gallo o haberte resguardado de la mirada de todos en la recónditas calas de Roche.

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